¿Qué es lo peor que puede pasar hoy? ¿No intentarlo?

Cada vez que conozco a alguien y esa persona se entera de las cosas que he hecho, siempre me dicen que soy muy valiente.

Volviendo de un concierto de Harry Styles hace poco , la taxista me dijo que jamás se habría animado a ir sola a un concierto. (Lit era mi primer concierto 🫪)

Te amo harry

“Corajuda”, me dijo.

¿Será mesmo?

A veces siento que no he vivido nada, que todavía me falta muchísimo por vivir. Pero, conforme voy contando mis experiencias a mis amigos, es como si realmente ya le hubiera dado la vuelta al mundo. Solo tengo 28 años, calma aí povo brasileiro

Hoy quiero contarles una de esas historias locas: cuando me aventuré a crear mi propia marca peruana.

Hanpi.✨🪐

Solo la palabra ya me encanta.

Mi logo

Gente, tengo una obsesión seria con querer ser millonaria. No sé exactamente cómo, pero estoy segura de que algún día lo lograré.

Cuando estudié Medicina jamás imaginé que me iba a gustar tanto esta carrera, ni que terminaría viviendo de esta profesión.

Pero mucho antes de eso, siempre me encantó generar mis propios ingresos.

A los 9 años, mi papá me regaló mis primeras herramientas para hacer bisutería. Hacía unos aretes preciosos. Siempre me fascinó la joyería, especialmente la plata… y el arte de la filigrana.

¿Y saben cómo empezó esa obsesión?

Un día encontré una pulsera de plata tirada en la calle. Hasta hoy la conservo.

Cuando se la enseñé a mi papá, me dijo:

—¡Qué linda! Es una joya filigrana.

Nossa… nunca había escuchado esa palabra. Me pareció tan bonita que corrí a buscar qué significaba, es el arte de crear con hilos de plata joyas. Súper complicado

Desde entonces supe que la plata tenía algo especial para mí.

El oro nunca me llamó demasiado la atención. Solo el oro rosa, por el color.

Mi mamá, en cambio, amaba las joyas de oro.

Cada aniversario, mi papá le regalaba un anillo o una cadena. Era su forma de demostrar amor, ellos se amaban mucho.

¿Y cuándo se terminó ese romanticismo?

Cuando empezaron a robarle a mi madre 😫

Parece chiste, pero a mi mamá la asaltaron tantas veces que decidieron dejar de comprar oro.

Todavía conserva algunas joyas, pero antes parecía una faraona, ella era la giorgina de Iquitos.

Ella también quiso inculcarme ese gusto. Me regalaba anillos y cadenitas, pero yo era un desastre: las olvidaba en el baño, las perdía… nunca fui buena cuidándolas.

Hoy solo tengo una cadena, un anillo y un dije de oro que me regaló cuando me gradué. Dice “dra nena” 💕 (me llaman nena)

Los uso de vez en cuando.

La verdad… me da miedo que me los roben rs 🤪

Después les muestro una fotito.

Pero la plata…

Meu Deus.

Eu adoroooo.

Adoro mesmo.

No sé por qué siento que, en otra vida, fui una gitana pobre.

Y presiento que cuando sea viejita me voy a vestir como una.

Eso sí: sin fumar ni beber. El vino, solo en ocasiones muy especiales.

Me encantan las piedras, los vestidos naturales, el cabello largo con ondas…

Alguna vez quise adoptar ese estilo, pero viviendo en una ciudad grande es un poco difícil.

Vamos con calma.

En fin…

Siempre amé la plata y la filigrana.

Y todavía tengo un gran sueño: algún día abrir una joyería y yo misma dedicarme a diseñar las joyas.

Pero aún hay tiempo para cumplir ese sueño.

Mi primera idea “millonaria” fue crear mi propia marca de cuadernos.

Aunque, en realidad, la visión iba mucho más allá de vender cuadernos.

La marca se llamaba Hanpi.

Tiene origen quechua y puede significar remedio, cura, medicina, médico o tratamiento.

Todos esos significados tienen algo en común: el cuidado.

Y esa era justamente la esencia que quería transmitir.

Mientras estudiaba Medicina empecé a ganar dinero vendiendo mis apuntes y escribiendo en mi blog, ganaba poquito, pero ganaba mi dinero 💰

Hubo una época en la que gané bastante bien siendo estudiante.

¿Y en qué invertí ese dinero?

A los 21 años decidí crear Hanpi.

Contraté a dos diseñadoras increíbles para desarrollar la identidad visual. Hicieron un vision board hermoso. Elegimos el nombre, los colores y todo el concepto de la marca.

Después contacté a una fabricante en China para producir mis cuadernos.

A mí me encantaba hacer apuntes.

Pero todos eran a mano y, cuando intentaba escanearlos, nunca quedaban perfectos.

Buscando inspiración encontré los cuadernos inteligentes.

Así nació la idea de crear unos cuadernos funcionales, bonitos y pensados para quienes realmente disfrutan estudiar.

Porque, para mí, hacer apuntes era un arte. Continúa siendo un arte

Y así nacieron los cuadernos Hanpi.

Ame este diseño
Yo aquí con mis cajas de 500 cuadernos Hanpi 👄
Un arte

Lamentablemente no salió como esperaba.

Hubo problemas de logística y una persona en la que confiaba me falló.

Todavía no me siento lista para contar toda esa historia.

Pero sí aprendí algo.

En los negocios, por más pinky friend que alguien sea, no puedes confiar ciegamente en nadie. Mi pareja no podría ser nunca mi socio, por ejemplo.

Al final recuperé mi inversión, pero no gané dinero.

La idea era muy buena. Hasta ahora pienso que podría ser un gran negocio

Solo que tuve que dejarla para dedicarme por completo a mi carrera.

Desde muy pequeña supe que tenía alma de empresaria.

Siempre.

Hoy mi proyecto es mucho más grande.

Quiero ser cirujana plástica con propósito.

¿Y por qué no?

Tal vez algún día abrir mi propia clínica.

Quizás se llame Hanpi.

Quizás lleve mi nombre.

O quizá el nombre de mi alter ego.

Quién sabe.

Lo único que puede hacer realidad ese sueño es terminar la especialidad de cirugía general, que ya estamos estudiando fuerte desde ya.

Confieso que hubo un tiempo en el que me detuve.

Pasaron cosas que me hicieron cuestionarlo todo. Y es normal. Nadie sabe exactamente qué quiere hacer con su vida. Está bien dudar. Está bien empezar de cero. Está bien recomenzar cuantas veces sea necesario. Fracasar no es el problema; el problema es dejar de intentarlo.

Ustedes no tienen idea de la admiración que siento por los emprendedores, por los músicos y por todas esas personas que empiezan desde cero. Soy fan de quienes se atreven a construir algo cuando nadie cree en ellos. A veces escucho música de artistas peruanos que todavía no son famosos, pero yo confío en que llegarán lejos.

Dicen que uno reconoce el potencial en los demás porque también lo lleva dentro. No sé si sea verdad, pero me gusta creerlo.

Quizás veo tanto potencial en los demás porque todavía sigo apostando por el mío.

Pero ya volví.

Y esta vez estoy más convencida que nunca.

Quiero construir esa clínica.

La joyería.

La librería.

La cafetería.

Todo lo que sueño.

Y sí…

Quizás un día sea millonaria.

Millonaria en ideas.

Millonaria en amor.

Millonaria en conocimientos.

Millonaria en viajes.

Y, quién sabe…

Tal vez también en dinero.

Quiero ser millonaria

¿Y tú?

¿Quieres ser millonario?

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